El Arte De Sembrar

En una sociedad tan enfocada en el yoismo, el arte de sembrar viene a renovar toda percepcion que podamos tener de “los giros que da la vida”. El humano por lo general desarrolla su entorno de manera que pueda impulsar el “yo”, la persona.

Para algunas personas es mera coincidencia, solo decir “Salió todo bien”. Pero no, he podido comprobar una eterna realidad: Sembramos lo que cosechamos. Pequeños actos de amor que son el reflejo de lo que tenemos en nuestros corazones despejan las nubes para poder recibir abundantes rayos de sol que son como una fresca gratificación de parte del cielo por lo que hemos sembrado.

La ley es tan básica, tan sencilla… Sembras gestos de bondad, recibirás gestos de bondad. Sembras sanidad en corazones heridos, recibirás apapachos en tu corazón. Sembras abrazos cuando alguien más los necesite, recibirás abrazos cuando más los necesites, Podes sembrar recursos si es necesario! Y como tal los recibirás.

Lo hermoso de dar desinteresadamente… Es de esos principios bíblicos tan reales y tan aplicados; dar y recibir. Creo en lo personal que la referencia para el tamaño de lo que das no radica en el valor monetario sino en la intención pura y auténtica del corazón en compartir de lo que te ha sido dado. Y amigo, como te lo devuelve la vida! Muchas veces sin darnos cuenta hemos sido de bendición para otras personas, hemos sido luz y hemos abierto espacios de consuelo para ayudar a sanar sus corazones. ¿Ya te fue devuelto eso también? Dios no se queda con nada, y la vida tampoco.

Somos seres llenos de cualidades, de dones y virtudes y en nuestro camino a cumplir nuestro llamado absoluto en Jesús nos encontramos con pequeños gestos de amor.

En la escasez y en la abundancia, en la salud y en la enfermedad… Sembrar, sembrar, sembrar.

Una vez una persona me dijo Kenia, para recibir amor necesitas dar amor a las personas que están a tu alrededor. No podes recibir lo que no has dado, y lo he entendido.

Dar, incondicionalmente a quien lo necesite. Dar, con amor y entrega en cada ocasión. Dar, ver menos el costo y más el impacto que estamos causando en la vida de esa persona. Dar, dar, dar…

Si has dado mucho, si en secreto te has desgastado para los demás preparate con manos abiertas para recibir lo mejor de los tiempos a tu vida. Ahora te toca recibir los regalos preciosos que la vida tiene para vos.

Y si quisieras empezar a sembrar, ve a las personas que te rodean y preguntate:

¿Qué necesidades tienen?

¿Qué dones y talentos propios puedo utilizar para el bienestar de esa persona?

¿Cómo le puedo servir?

Servir a los demás desinteresadamente es gran acto de amor. Y amigo, que la vida te premie por dar pedazitos de amor a quienes te rodean.

Un abrazo.

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