La Vida en Matices

Veo y analizo las historias a mi alrededor. No logro discernir si todos tienen sus vidas totalmente construidas o al igual que yo, siguen buscando, constantemente respuestas a mil preguntas.

Yo si me pregunto, ¿se debe tener todo perfectamente aclarado a los treinta y tantos? No lo se. Se, y conozco mi realidad. Pero mi realidad también es difusa. Mi realidad esta aquí, pero mis sueños están fuera. Y me pregunto, todos los días me pregunto, si estoy haciendo lo correcto. Todos los días me pregunto si estoy construyendo a mi version correcta o si estoy colocando ladrillos sin base alguna.

Hay días que me siento llena, y hay días que me siento vacía.
Hay días que me siento invencible, y hay días que me siento derrotada.
A veces soy mi super heroína, y a veces soy la destructora de mi felicidad.

Pero es que con que facilidad me afectan las palabras. He trabajado por años en dejar ir la necesidad de palabras de aceptación, la necesidad de abrazos. He intentado encerrarme en una burbuja de pensamientos solos, me he aliado con la voz de mi cabeza y he entendido que despues de Dios, yo soy mi salvadora. Que mi mente determina que tanto dolor dejar pasar.

  • No aprendes
  • No sabes hacer nada
  • Sos lenta
  • Haragana
  • Sin vergüenza
  • Degenerada
  • Tonta
  • Estas horrible de gorda

Hay palabras que calan mas que un cuchillo, y calan mas cuando vienen de quienes mas amas. Y requiere de valor y fuerza salir de la rueda, que mis mismas patitas de hámster han animado. Pensaba que el culminar mi MBA me haría subir un escalón en la escala afectiva. Pero es como si nada, absolutamente nada puede cambiar la esencia de esas cuantas personas narcisistas con las cuales lamentablemente me ha tocado vivir.

Entonces, ¿Quién debe cambiar? ¿cambiaran ellos o cambiare yo? No. Nadie debe cambiar. Solo yo, me debo ir.

Irme, moverme de lugar. Cambiar de palabras. Sacudirme la costumbre. Levantarme de mi silla de cuero, cerrar la computadora e irme a los lugares que tanto he anhelado, he soñado. Buscar la alegría y la energía de vivir que tanto me falta. Porque no la voy a encontrar en estas cuatro paredes. Aquí no hay luz. Aquí solo hay silencio. Y aunque ame tanto disfrutarme, tener conversaciones conmigo misma y encontrar aun mas verdades en los espacios mas profundos e inexplorados de mi mente, acá huele a abandono. Necesito tomar una cuerda, arrojarla al pozo y sacar a la persona que un día se escondió. Que la escondió el trauma, el rechazo, el desamor, que la escondió aquella relación que le insistía en tenerla escondida, la escondió aquella madre con sus constantes palabras hirientes acerca de su aspecto y su ropa, la escondió toda la gente a su alrededor que esperaba 1, 2 y hasta 3 veces mas de lo que podía dar, la escondió el insomnio, la falta de libros, la falta de escribir, la falta de mar, la falta de caminar, el poquito bailar, ¡ya no baila! la falta de escribir y de conversar, la escondieron tantas cosas… tantas heridas, que ya no se pueden contar.

Y acá es el primer paso. El dejarlo salir. Hoy se decide vivir, se decide cambiar, y se decide romper los moldes impuestos. No porque alguien mas lo quiera, si no porque así lo dice mi corazon.

Mis matices han sido grises, y hoy, empiezan a ser de todos los colores del arcoíris.

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